Escolapias Carabanchel

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Elena García Díaz
“En Escolapias aprendí a ser justa en mis decisiones” Entrevista realizada por PALOMA ABEJÓN
  • Presentación
    Elena García Díaz fue Escolapia y ahora es madre de dos escolapios, Mario, de 9 años, y Elena, de 6. Aunque vive en Boadilla, siempre tuvo claro que quería que sus hijos estudiaran en su mismo colegio, y a pesar de los viajes está contenta con su decisión. Estudió Derecho y desde 2001 ejerce como juez, una labor que compagina con dar clases de Derecho Penal en la Universidad Carlos III. Optimista, alegre y divertida, disfruta jugando con sus hijos, viajando, leyendo novelas de misterio y bailando. Le encanta la música y aunque el día parece que no podía darle para más, también es catequista en la Parroquia de San Pedro desde hace 28 años y preside el AMPA de las Escolapias de Carabanchel desde hace 4.
  • Ser juez y tener en tus manos el destino de las personas es una labor complicada. ¿Se puede desconectar al salir del trabajo?
    Es complicado desconectar, porque el trato con las personas y sus diferentes problemáticas te lleva a pensar antes y después las decisiones que has tomado. Sobre todo me preocupa mucho si mis decisiones han sido justas y equilibradas, y si con ello, he ayudado a orientar o solucionar el problema que se me había planteado.
  • ¿Qué parte de la educación que recibió en Escolapias le ha ayudado a posteriori en su vida como juez?
    Sobre todo la capacidad de escucha, de estar atenta a los problemas de los demás, la moderación en mi comportamiento y la justicia de mis decisiones.
  • Preside el AMPA del colegio desde hace 4 años. ¿De qué logros se siente más orgullosa en esta faceta?
    Fundamentalmente, de gozar de una economía saneada y clara. También de haber conseguido acuerdos con los comercios del barrio para que las familias que son socias puedan obtener descuentos y beneficios. Además, de compartir el camino con el Colegio, caminando en la misma dirección, y de organizar encuentros y fiestas para fomentar la convivencia de todos los que forman parte de la Comunidad Educativa: Alumnos, padres, profesores, personal de administración….
  • Decidió traer a sus hijos a las Escolapias de Carabanchel a pesar de vivir en Boadilla. Como madre, ¿qué espera que aprendan sus hijos en el colegio, además de las asignaturas, claro?
    Me gustaría que aprendieran a convivir con tolerancia, a valorar la igualdad de oportunidades, a ser serviciales y entregados con los que puedan necesitar una mano y a ser solidarios.
  • ¿Cree que la opción de que sea un colegio religioso marca la diferencia?
    Desde mi vivencia personal, sí. El que se trate de un colegio religioso creo que fomenta una serie de valores que, a mi entender, son fundamentales para el desarrollo de la persona: compartir, ser tolerantes, escuchar y rezar.
  • Los niños de hoy crecen en una sociedad con unos valores más abiertos que los que había en nuestra generación y, sin embargo, el auge de los extremismos es evidente y la sociedad está cada vez más polarizada. ¿A qué cree que se debe esto?
    En mi opinión esto se debe a la falta de escucha y a la falta de tolerancia con todo aquello que no es la opinión de uno mismo, al egoísmo y a la competitividad desmesurada que se fomenta como un valor estrella de la sociedad actual.
  • Pertenece al Patronato de la Fundación del Colegio desde el año pasado. ¿Cuál es su función?
    El patronato de la Fundación es un órgano de representación y de gobierno de la misma, cuyo cometido comprende cumplir con los fines fundacionales y administrar con diligencia los bienes y derechos que integran su patrimonio. Nuestra fundación tiene como símbolo la “e”, de Escolapias, Escuela, Enseñanza, Excelencia, Equidad, Esperanza, Escucha y Empatía… y que está en presente en todo el quehacer diario de los diferentes colegios de España y del Mundo.
  • Su máxima es disfrutar de la vida con una sonrisa. ¿No siente que cada vez la gente vive de peor humor?
    Siempre se lo comento a mis hijos. Con todo lo que tenemos en nuestras vidas, deberíamos tener una sonrisa permanente, porque no sabemos lo que es tener necesidades de verdad. El tener un gesto de enfado sería muy egoísta por nuestra parte. Creo que esto se debe a que no sabemos valorar los pequeños detalles, que realmente son los que nos hacen felices ( una mirada de complicidad, un beso, un “gracias”, tener una familia), y le damos demasiada importancia a todo lo material y superficial, que siempre resulta efímero.
  • Si pudiera elegir ahora mismo un buen deseo para toda la Humanidad, ¿cuál sería?
    Un buen deseo para la Humanidad sería “Tolerancia” y “Escucha”.

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