Escolapias Carabanchel

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Paula Moreno
Entrevista realizada por PALOMA ABEJÓN
  • Presentación
    Paula Moreno Barriocanal tiene cara de niña y esa sonrisa de la inocencia aún no perdida. Con 24 años ejerce como psicóloga en Infantil en Escolapias de Carabanchel, el colegio donde creció, en el que estudiaron tanto ella como su hermana María y en el que ahora se desarrolla como profesional. Del barrio de toda la vida, estudió Psicología y realizó dos másteres orientados a la psicología educativa que fueron claves para decidir a qué orientarse profesionalmente. Empática y divertida, ama la naturaleza, donde dice encontrarse a sí misma, y a sus perros y le encanta tocar la guitarra y cantar. Por ella, se pasaría el día cantando.
  • Formas parte de esa generación de jóvenes sobradamente preparados que luego tienen muchos problemas para encontrar un hueco en el mercado laboral. ¿Qué opinas de esta situación? Supongo que tendrás muchas compañeras de generación que aún no han encontrado trabajo o que les ha costado más que a ti…
    Los jóvenes vivimos un momento complicado en el que nos formamos mucho pero luego es difícil que las empresas te den la oportunidad para poner en práctica todos los conocimientos adquiridos. Por tanto, nos sobra formación pero nos falta trabajo. Algunos de mis compañeros de generación actualmente ya están trabajando en lo que han estudiado (profesores, enfermeros, técnicos de laboratorio, matemáticos…), pero también otros se han ido al extranjero en busca de oportunidades laborales y mejora del inglés.
  • ¿Cómo es trabajar con los niños?
    Qué te voy a decir… para mí es el mejor trabajo del mundo. Cada día los peques me transmiten su alegría, cercanía, energía, sencillez… Sin embargo, también es un trabajo complicado porque tienes que atender a sus necesidades y preguntarte continuamente lo que será mejor para ellos. Es una labor muy gratificante pero requiere de mucha paciencia, formación, resiliencia, creatividad y toma de decisiones.
  • Se dice que los padres de ahora sobreprotegen a sus hijos y que cada vez éstos son menos independientes. Comparando tu infancia con la de los niños actuales, ¿Crees que es mejor o peor?
    Me resulta complicado responder a la pregunta. Como se suele decir, “los hijos no nacen con un manual debajo del brazo”, y las familias se encuentran con dificultades y obstáculos que intentan solucionar de la mejor manera que saben y pueden. Quizás a la hora de cuidarlos, algunos padres pecan de sobreprotegerlos, y eso no les favorece en el desarrollo de su autonomía. Pero para eso estamos los profesionales de la enseñanza, para orientar y recomendar lo que creemos mejor para los alumnos. Respondiendo a tu pregunta, creo que no es mejor ni peor. Cada generación vive y aprende en un contexto social, cultural, tecnológico y económico diferente, y esa diversidad nos hace aprender los unos de los otros y nos enriquece a todos. Creo que hay que echar la vista atrás para ver lo que se hacía bien en educación y no perderlo, y aportar a la comunidad educativa nuevas ideas y metodologías para educar alumnos competentes, felices, con sentido de la iniciativa y con calidad humana.
  • ¿Tienen los niños actuales más problemas psicológicos que los de antes o es que ahora se les atiende y antiguamente todo eran “cosas de niños” y no se les hacía caso?
    Pienso que es una combinación de ambos factores. Antes no se le daba tanta importancia a trabajar con los niños con dificultades y a la mayoría se les daba por perdidos. Es decir, se resaltaban las carencias que tenían y no su potencial para aprender. Creo que ahora existe mayor conocimiento y sensibilidad y los problemas se detectan antes y se resuelven pronto y eficazmente. Los docentes tienen más formación, los padres están más informados con las tecnologías y los profesionales de la salud también facilitan esta prevención e intervención. También hay que tener en cuenta otros factores como que el currículo actual es más exigente que el de antes o que muchos progenitores trabajan y es más complicado conciliar familia-trabajo.
  • ¿Cuándo decidiste ser psicóloga?
    La decisión definitiva fue en bachillerato, aunque recuerdo que desde años atrás me atraía la idea de ayudar a las personas a resolver y gestionar sus problemas personales. De hecho, de pequeña en mi pueblo jugaba a ser psicóloga con mis amigas: ellas me contaban sus preocupaciones tumbadas en un banco y yo las apuntaba en un papel y les daba consejos para resolverlas. Ya en la carrera, me gustaban muchas salidas profesionales y estuve varios años pensando en ser psicóloga clínica o militar, pero finalmente me decidí por la educación.
  • ¿Vale la psicología para la vida cotidiana, o los consejos son más fáciles para aplicar a otros que a uno mismo?
    Creo que es útil para la vida cotidiana en tanto en cuanto desarrollas buenos hábitos como la escucha activa, la comprensión y la empatía. Sin embargo, los consejos siempre son más fáciles de aplicar a los demás, ya que a veces una misma está tan inmersa en un problema que necesita distancia para solucionarlo. Quizás lo que más utilizo de la psicología en mí misma es el desarrollo de la inteligencia emocional, el mindfulness y la gestión del estrés y la ansiedad.
  • ¿Cómo es trabajar de adulta en el colegio donde estudiaste?
    Es una experiencia muy bonita. ¡Jamás me imaginé trabajando junto a la profesora que me recibió el primer día que entré al colegio allá por septiembre del 97!... Me entran escalofríos y entre compañeras lo hablamos a menudo. Como alumna recuerdo a los profesores implicados y preocupados en mi educación. Sin embargo, ha sido trabajando como me he dado cuenta de todo el trabajo y la ilusión que ponen los profesores para que los niños salgan adelante y estén preparados para vivir en sociedad
  • De todo lo que aprendiste en Escolapias cuando estudiabas, ¿qué es aquello de lo que siempre te acuerdas?
    Sé de primera mano que el cole deja huella no sólo por lo que aprendes a nivel de contenidos, sino por la calidad humana y los valores que se transmiten en el centro. Cuando me reúno con mis amigos del colegio, siempre recordamos anécdotas divertidas en nuestro paso por Escolapias: los días festivos como Madre Paula Montal o San José de Calasanz y las vivencias en campamentos, grupos de fe, rutas y Pascuas en los que conoces a otros alumnos de otros colegios de la Fundación. Lo que siempre recuerdas es aquello que te emociona, te motiva, te divierte y te ilusiona. ¡Igual es por esto por lo que me acuerdo de tantas cosas del colegio!

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