Escolapias Carabanchel

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Susana Vallejo Escritora Nos enseñaron a decir lo que pensamos y eso, a veces, te mete en líos
Entrevista realizada por PALOMA ABEJÓN
  • Presentación
    Susana Vallejo es de mayo del 68 y, quizás porque lleva el sello de la revolución de París en sus orígenes, no se conformó con la baraja que la vida le dio y buscó una mano mejor. Estudió Publicidad y Relaciones Públicas, pero ha trabajado de todo, se ha disfrazado de perro, ha sido azafata minifaldera y tuvo su etapa de ejecutiva. Al final ha llegado al punto que ella siempre ha querido: ser escritora, y en eso anda ahora, peleando por hacerse un hueco en el mundo editorial a fuerza de crear historias. Accesible, simpática y escolapia por los cuatro costados, Susana Vallejo no rehúye ni una sola pregunta y ni un solo reto en la vida.
  • ¿Qué aportaron a tu vida los años en el colegio de Escolapias?
    Pues aunque suene muy serio y trascendental, creo que ser escolapia es una forma de vida, de pensar, de sentir… de estar en el mundo. Hay un ejemplo muy divertido y a la vez muy claro que explica esto que estoy contando. Cada año, por Navidad, nos reunimos algunas compañeras del colegio que seguimos manteniendo el contacto a pesar de los años. Somos todas antiguas alumnas de Escolapias y lo primero que hacemos al vernos es ponernos al día de cómo nos va. Una de mis amigas contó que tenía problemas en su trabajo por haber dicho lo que pensaba. Otra comenzó a contar su historia y dijo que a ella le había pasado lo mismo. Todas las que estábamos allí habíamos tenido problemas por decir lo que pensábamos. Y de repente dije yo: “os fijáis que todas tenemos el mismo problema. Nos educaron para decir las cosas que no están bien y eso te mete en líos, pero es lo que hay que hacer. Y es lo que hemos hecho todas”. Y es un poco eso. Ser escolapia es así.
  • Pero, ¡qué gusto ser así! ¿no?
    Me siento muy orgullosa de la educación que recibí. Me enseñaron a pensar, a criticar las cosas. Me enseñaron a intentar ser objetiva en la vida, algo muy importante. Creo que ser una persona crítica es una de las mejores formas en las que te pueden educar. Y cada una hemos salido del colegio con nuestras opiniones bien distintas, y eso es fantástico, unas hemos salido de derechas, otras de izquierdas… Da igual, pero todas somos capaces de argumentar nuestras opiniones, y eso es algo importantísimo.
  • ¿Tu mejor recuerdo de esa etapa?
    Uff… Es una pregunta muy difícil. Cada uno vive las experiencias de forma distinta, pero sinceramente yo casi todos los recuerdos que tengo de mi etapa en el colegio son geniales. Todo son buenos recuerdos. Si tengo que destacar alguno recordaría mis estancias en La Aceveda, o las charlas con mis compañeras en los recreos del comedor en aquel columna del fondo del patio….
  • ¿Piensas en alguna profesora en concreto cuando escribes?
    Jajajaja…..La verdad es que sí. En literatura, me acuerdo de leer La Colmena, que fue el primer libro que leí más conscientemente y ví que había mucho más que la historia aparente. Ahora yo, cuando escribo, pienso qué otros temas puede haber aquí, detrás de esto que estoy contando... Y cuando alguien dice algo en latín me acuerdo de Madre Consuelo. Tengo recuerdos muy vinculados a profesoras. No puedo pensar en Ronald Reagan sin acordarme de Maribel, que me dio clase en primaria y que nos contó su versión cuando ganó las elecciones….
  • ¿Siempre has querido escribir?
    Sí. La verdad es que sí. Mi primer intento de libro fue precisamente estando en el colegio, con 12 años, que intenté escribir una novela de esas como si fuera Ágata Christie… En el colegio ya escribía, pero claro, imagínate cómo era….
  • ¿Inventas tus historias de la nada, o sigues algún sistema de escritura?
    Pues mis primeros libros eran un poco según fuera saliendo la historia, pero a medida que vas aprendiendo vas haciendo mejor las cosas y ahora no puedo empezar una novela si no he hecho un esquema muy detallado de cómo va a ser. Ahora no podría empezar una novela si no sé cómo va a acabar. Creo que es necesario plantearse con anterioridad cómo van a ir pasando las cosas para poder ir dando la fuerza a los momentos que has pensado que sean fuertes, y al contrario, para ir dando aire a esos otros que piensas que deben ser más relajados… Siempre escribo con un plano detallado de lo que quiero hacer, incluso lo dibujo. Si no planteas bien las novelas puede pasar que en tu mente el personaje al principio del libro gire a la derecha en una determinada estancia para ir al baño y al final, si no tienes un plano detallado, le hagas girar a la izquierda para ir al baño, lo cual se detecta como una falta de previsión total. Hay que ser muy serios al escribir.
  • En tus personajes ¿qué parte suele haber de realidad y cuál de invención?
    Es una mezcla total. Para el aspecto físico de un personaje a veces pienso en alguien que conozco, o en un actor, y para la forma de pensar ocurre igual. Creo que da mucha verosimilitud a los personajes que se basen en alguien real. Por ejemplo, en mis libros infantiles aparece un profesor que es mi pareja. Mi hija también aparece en casi todas las novelas. Eso me permite poder describir incluso cómo le brilla el pelo, porque lo sé, no escribo inventando, sino que plasmo lo que vivo. Otras veces invento, hay una mezcla siempre.
  • ¿Es cierto que hay una trilogía tuya ambientada en el colegio?
    Escribí tres libros cuyos protagonistas son tres amigos y un fantasma y estas historias se desarrollan porque los niños se conocen en un internado. Es una historia para niños de 11 a 12 años y para describir ese internado me inspiré en las Escolapias, aparecen la entrada antigua, el jardín, las cuestas, las uvas que crecían, las clases…. ¿Para qué vas a inventar un espacio si tienes uno real que te sirve?
  • Has recibido multitud de premios literarios desde 2007. ¿Se puede vivir de la literatura hoy en día? ¿O solo como hobby?
    Por desgracia vivir de la escritura hoy es imposible, aunque creo que eso pasa con todas las profesiones artísticas. Es prácticamente imposible vivir solo de escribir. Yo al principio pensaba seguro que Pérez Reverte vive de la escritura, pero en el fondo vive también de dar charlas, de escribir artículos en prensa, no sólo de sus novelas… El mundo editorial ha evolucionado y cada vez se vende menos. Y el escritor es el eslabón más débil de la cadena. Yo me lo planteo como un hobby, y si ganas un premio, pues mejor, pero escribes porque te gusta, no para vivir de ello.
  • Y si tu hija te dice que quiere escribir, ¿la animarías o la desanimarías?
    Yo la animaría, porque creo que uno debe hacer lo que le gusta en la vida, pero me gustaría que tuviera un plan B también. Yo creo que el mundo que van a vivir nuestros hijos no es el que hemos vivido nosotras. Ellos tendrán muchos trabajos a lo largo de su vida, seguro que hacen muchas cosas y uno debe buscar lo que le hace feliz.
  • ¿Qué retos te planteas para el futuro?
    La verdad es que siempre me estoy planteando hacer cosas distintas. Me gusta escribir lo que me apetece, si ahora me apetece escribir para adultos, escribo para adultos, que ahora me apetece un thriller, pues a por ello; que ahora quiero escribir algo romántico, pues lo haré, y luego algo de fantasía… Hago las historias que me apetecen. Aunque sería más fácil ceñirme a un género, se vende mejor alguien que dice soy escritora de novela negra que alguien que dice hago un poco de todo. Pero creo que a mí me aburriría pensar que voy a seguir escribiendo siempre lo mismo.
  • Sé que has vuelto al colegio a dar charlas a los alumnos sobre literatura. ¿Qué sentiste al volver a esas aulas?
    Me hizo una ilusión enorme. Estuve hace 15 días. ¡Y tuve la suerte de que fui a dar la charla a la que fue a mi clase de sexto de EGB¡. Me acordaba de hasta dónde me sentaba… La verdad es que te das cuenta de cuánto tiempo ha pasado, y piensas ¡qué mayor soy¡ Pero rme gusta aprovechar esta experiencia y decirles que piensen en cómo creen ellos que serán con 50 años, me gusta revolverles, jajajala.. Qué piensen cómo van a ser, en qué trabajarán, cómo serán, si tendrán hijos o no. Y les digo, pensad en cómo queréis que sea vuestra vida y caminad hacia esa imagen. No tenemos que ser amargados, en el mundo ya hay bastantes amargados y yo quiero que ellos no lo sean.

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